Tercer día
No lo puedo creer pero ya pasó el tercer día de mi sabática. Ha sido muy interesante. No hay nada como el silencio para conocerse. Donde vivo, como saben el silencio es un denominador común.
De hecho cuando nos mudamos aquí eso fue una de las cosas que más me impacto. yo venía acostumbrada al ruido, a las tertulias en las tardes, con vino, quesos y tortilla española preparada por mi vecino Don Luis y de momento, zas!!! silencio total,aquí todo el mundo vive encerrado, nadie habla con nadie, cada cual en su mundo.
Les confieso que se me hizo difícil acostumbrarme, pienso que nunca me he acostumbrado pero lo he aceptado dado que es mi realidad, además, de repente pienso que quizá no es esta urbanización, sino el mundo en general el que se está aislando, apartando, enclaustrando…preocupante, no?