Que espectáculo el de hoy!!! A la verdad que Woody Allen debe tomar muchas de sus grandes ideas del Folclore Boricua.
Imaginen esta escena. Uno listo, en paz, sereno, aceptando el proceso, a punto de recibir los soldados del escuadrón I-131 y de repente, AHHH!!! (estos son los gritos de la Doña), “mira nena, que este estudio YO no me lo hago hasta que me consigan el sandwich que pedí, entiendes”, “que es esto de tenerme aquí, esperando a MIIIII, a la DRA. T por un maldito estudio y no me traen mi sandwich, pero con quien creen que estan tratando, yo soy la DRA. T, y todos mis hijos y yernos son médicos y somos gente, que aquí no hay agua, como que no…en un VASOOOOOO noooooo!!!, la quiero de botellAAAAAAA!!!.
Ya no aguanto más y cuando la dra. llega a reunirse conmigo y la pobre enfermera la sigue y le dice que si suben a la susodicha señora hasta que se coma su sandwich, yo le pido encarecidamente que vaya con su frustrada enfermera y socorra las necesidades de la “Beyoncé Boricua berreadora” que de fina solo tiene la voz cuando no grita (eso es lo que imagino), por que desafortunadamente no me ha permitido conocer su lado suave, femenino y elegante, con el que ha de haber engalanado más de un evento, sino su lado violento y provocador, humillante e irrespetuoso en su máxima expresión.
Y sí, aquí debería reflexionar sobre el asunto pero no aguanto el deseo de contarles la mejor parte…
Dra.Hart: ” Que es lo que usted desea?”
DRA. T.: “Mi sandwich, el que le he pedido a cada uno y nadie parece escucharme”
Dra. Hart: “De que quiere el sandwich?”
DRA.T.: (ya más contenta por que ha sido atendida por uno de sus súbditos) “De jamón y queso sin ensalada”
Dra. Hart: “Enfermera, envie a buscar un sandwich para la señora”
Se escuchan pasos, suspiro profundo…
Dra. Hart: “Bueno, Iris vamos a darte el tratamiento”
DRA. T.: “QUE QUIERO AGUA, AGUAAAAA, y en vaso de cristaLLLLLL”
Aquí no aguanto más y meto la cúchara y le digo a la enfermera: “Asegúrate que el vaso sea de cristal de Baccarat”, ella me mira, se ríe y se pregunta: “Y ahora, de que habla esta otra”.
Enfermera: “Dra. hay que subirla”
A lo lejos un tierno Dr. Velázquez debe estar aproximándose a nuestra Dictadora, por que se escucha nuevamente su pedido y la sumisa respuesta del Dr.: “tal vez no puede tomar agua antes del estudio” y la fabulosa contestación de la DRA.T.: “pues si no me puedes dar agua, para que sirvessssss”.
Como que para que sirve, para salvar tantas vidas que han pasado a lo largo de los años por las manos de este distinguido cardiólogo que saca de su ocupado tiempo para con humildad atender a su majestad y buscarle el famoso vaso de agua.
Yo me consuelo y la justifico pensando que debe estar desorientada, pero algo dentro de mí corazón me grita que me equivoco y que la tal DRA. T. siempre ha sido así, (pobrecita), prepotente, arrogante y el colmo de la “humildad”.
Me apena y me da risa a la vez, si ella supiera que con esa actitud solo baja escalones en su evolución espiritual… y que si existe la reencarnación no me quiero imaginar en que reencarnará…