El simulacro

Día 6

Hoy ha sido un día difícil. Parece que algunos de los soldados del batallón I-131 han decidido invadir mi estómago y esto sí que no está muy bien. La única manera que le he podido explicar a mis fieles amigos como me siento es comparándolo con un día de “Thanksgiving” y parece que los muy glotoncitos son de mi raza por que me entienden a la perfección, sin necesidad de más palabreo ni elaboración, jaja!!!. Lo cual le agradezco por que no estoy como para hablar mucho, pobre de mí, que en estos días tengo un apego increíble a mi cama, el único lugar en el planeta en el que me siento bien.

Bueno, para olvidar un poco como me tortura la vida, les cuento que el día de mi terapia coincidió con el simulacro de terremoto para la isla. Y en la espera eterna en Perea, llegó el momento del simulacro. Yo llevaba un ratito inquieta y algo nerviosa, pero nada como un simulacro para entretenerme…Auuuu!!!Auuuu!!! (alarma sonando), seguido de una voz neutral (parece que la recepcionista de Perea sueña con un puesto en Univision): “Distinguido público que nos visita, empleados y pacientes el simulacro de terremoto ha concluído” y Eduardo y yo agachados, cubiertos y sujetados como sugerían las instrucciones…(yo lo documenté con fotos que más adelante les mostraré por que están en su celular).

Eduardo me llama en la tarde, muy orgulloso por que habíamos hecho todo tal y como se esperaba (leía la prensa en sus nuevas aplicaciones de celular, allá por Isabela la bella, donde  lleva a cabo su propio retiro espiritual).

Nada, que en la vida tenemos que estar preparados para cualquier eventualidad, que basta un segundo para que tu vida cambie y la actitud que asumas para enfrentar el momento definirá lo fácil o difícil del proceso…

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