El grillo

Dia 9

Mis amados amigos:

Que les puedo decir que ustedes no sepan de mí . Si con todos he hablado largo y tendio’ durante estos días. Han hecho que mí estadía sea larga para todos ustedes y corta para mí.  Que ironía. Es hasta gracioso. Hoy me dice una amiga: “pero que largos estos días” , yo me quedo pensando 1 microsegundo y le contesto casi de forma automática: “para mí han sido cortos”, a lo que ella responde:”bueno, para todos han sido largos, menos para tí.

Y es interesante reflexionar sobre esto porque en realidad esta ha sido la soledad más acompañada de la historia. Gracias a mis familiares y amigos yo no me he sentido sola. Miren ustedes el poder de la palabra, el poder de una llamada…el roce humano que se siente a través de la voz.

En estos tiempos cibernéticos, y no solo eso, sino que le sumamos la prisa en la que andamos, a veces olvidamos lo importante que es la comunicación, el detalle de una palabrita de aliento, de un chistecito, del contacto entre nosotros…y es una maravilla que mi grupo sea el más fabuloso y solidario del mundo en esa virtud.

Ahora, bien les cuento que he descubierto que me gusta como suena el silencio, es impresionante, y agradable cuando pones tu deseo en aprovecharlo para tu beneficio interior. Pero como ustedes saben que esto es una tragicomedia hoy se mudo conmigo un grillo,si un grillo, chiquito, marroncito, y gritón.

Es una “dulzura”. Cuando comenzo nuestra relación, él se hizo sentir por todo lo alto. Parecía que la Filarmónica completa se había mudado para mí sala. Al principio pensé que era la película que estaban pasando, por que en ese momento tenía la tele de “white noise”, que también funciona super para trabajar, pero no, aquello era algo serio. Busqué a mi alrededor y nada.

Justo cuando se calló , salió fresco como una lechuga y se paró  frente a mí el muy bandido. Con desenfreno y bien plantao’, el muy descarado parecía retarme, hasta que me pare y el muy cobarde hecho a correr, digo a brincar. Pensé pisarlo pero immediatamente me arrepentí, pensé entonces en Cri Cri, en Pepe Grillo y no sé en cuantos grillos más de mi niñez, mi pobre amigo inofensivo, que me vino a visitar, que me regaló  un concierto a lo Yanni y sin mojarme, jaja (esa es otra historia que les contaré), y yo a acabar con él… nada que siguió  calladito camino a la cocina y yo me dije “pero que muchos disfraces usan los ángeles”…

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